DOC. LITERATURA DEL DESCUBRIMIENTO, LA CONQUISTA Y LA COLONIA

1 mayo, 2010 at 5:09 PM (Uncategorized)

Histórico – social

Uno de los hechos que transformó radicalmente la imagen que el hombre tenía del mundo a finales del siglo XVI, fue sin duda el descubrimiento de América por parte de Europa. El contacto entre dos mundos que permitió este hecho, transformó no sólo la mentalidad de los españoles, portugueses e italianos; sino también la mentalidad de los aztecas, los incas, muiscas y taironas. Es decir, cambió el rumbo de dos continentes que, cada cual a su manera, había desarrollado civilizaciones igualmente valiosas.

Contexto literario

Cuando España comenzó a ocupar las tierras del  nuevo continente, su literatura estaba en pleno fulgor. El siglo XVI fue el siglo de Cervantes, de Lope de Vega, de Francisco Quevedo, y de toda la rica tradición de la literatura de caballería. Sin embargo, durante el periodo de conquista, y parte del periodo colonial, la recepción de esa gran literatura española se vio afectada por una serie de prohibiciones en el interior de los virreinatos. Entre las prohibiciones estaba la publicación de escritos que hiciesen referencia a las costumbres indígenas. Sólo en 1816, seis años después de otorgada la libertad de imprenta, se pudo publicar la primera novela en la América de habla española: El periquillo Sarniento, de Fernández de Lizardi. No obstante, la censura de una época anuló partes enteras de muchos textos en los que se “habla del origen de los indios”; igualmente, fragmentos alusivos a las crueldades de los conquistadores, las rebeliones de algunos españoles y                                           se suprimió del vocabulario palabras como conquistar, conquista o guerra. A pesar de estos acontecimientos, en las crónicas se halla la única información sobre lo que verdaderamente ocurrió en el largo del siglo de conquista de América.

Contenidos: los contenidos de las crónicas son fundamentalmente históricos. Lo que interesa en estos escritos es el testimonio y la minuciosidad de los hechos que los componen, pues a partir de ellos se ha hecho la reconstrucción histórica del periodo de la conquista. Entre los temas centrales tratados en las crónicas se encuentra: las Indias Occidentales, el paisaje desconocido para la mentalidad europea; las costumbres del indígena; las hazañas de los conquistadores y los mitos que surgieron de las ideas que traían los conquistadores sobre el Nuevo Mundo.

Primeros cronistas: Los primeros cronistas de América vinieron de España. La mayoría de ellos fueron exploradores y conquistadores que escribieron sobre sus experiencias particulares. Casi ninguno fue escritor de oficio. Algunos de los encargados de informar sobre lo que ocurrió durante este periodo fueron personas con formación académica como Gonzalo Jiménez de Quesada y Juan de Castellanos.

Cambios Literarios: En el periodo de conquista la Crónica histórica fue la forma que utilizaron los conquistadores para informar a sus reyes de los sucesos en el Nuevo Mundo.

Tipos de Cronistas:

Primera etapa: los cronistas describen espontáneamente sus experiencias en el Nuevo Mundo. En algunas ocasiones la espontaneidad fue reemplazada por citas sabias sobre la antigüedad clásica.

Segunda etapa: aparece la figura de historiador eclesiástico, quien además de informar a su respectiva orden, asume una posición crítica frente al comportamiento de los conquistadores con las culturas precolombinas.

Tercera etapa: cronistas indios y mestizos comienzan a escribir las crónicas, con un mayor conocimiento de la cultura y de los hábitos de los pueblos. En este grupo se pueden considerar igualmente, las historias generales sobre las Indias, en las que se pretende dar una visión totalizadora de las Indias Occidentales.

Ilustración Literaria

Carta de Colón, anunciando el descubrimiento del Nuevo Mundo

Señor, porque sé que habréis placer de la grand victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viage, vos escribo esta, por la cual sabreis como en 33 días pasé a las Indias, con la armada que los Ilustrísimos Rey e Reina nuestros señores me dieron donde yo fallé muy muchas Islas pobladas con gente sin número, y dellas todas he tomado posesión por sus altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fué contradicho. A la primera que yo fallé puse nombre San Salvador, a conmemoración de su Alta Magestal, el cual maravillosamente todo esto ha dado: los Indios la llaman Guanahani. A la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepción: a la tercera Fernandina: a la cuarta la Isabela: a la quinta la isla Juana, é asi a cada una nombre nuevo.

[...] Yo entendía harto de otros Indios, que ya tenía tomados, como continuamente esta tierra era Isla: é así seguí la costa della al oriente ciento siete leguas fasta donde facia fin; del cual cabo vi otra Isla al oriente distante desta diez é ocho leguas, á la cual luego puse nombre la española: y fuí allí: y seguí la parte del setentrion, así como de la Juana, al oriente ciento é ochenta y ocho grandes leguas, por linea recta, la cual y todas las otras son fertilísimas en demasiado grado, y ésta en extremo: en ella hay muchos puertos en la costa de la mar sin comparación de otros que yo sepa en cristianos, y farto rios y buenos y grandes que es maravilla: las tierras della son altas y en ella muy buenas sierras y montañas altísimas, sin comparación de la isla de Teneryfe, todas fermosísimas, de mil fechuras, y todas andables y llenas de árboles de mil maneras y altas, y parecen que llegan al cielo; y tengo por dicho que jamás pierden la foja, segun lo pude comprender, que los vi tan verdes y tan hermosos como son por mayo en España. Y dellos estaban floridos, dellos con fruto, y dellos en otro término, segun es su calidad; y cantaba el ruiseñor y otros pajaritos de mil maneras en el mes de noviembre por allí donde yo andaba. Hay palmas de seis o de ocho maneras, que es admiración verlas, por la diformidad fermosa dellas, mas así como los otros árboles y frutos é yerbas: en ella hay pinares á maravilla, é hay campiñas grandísimas, é hay miel, y de muchas maneras de aves y frutas muy diversas. En las tierras hay muchas minas de metales é hay gente in estimable número.

La Española es maravilla: las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas, y las tierras tan fermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares. [...]

En conclusión, a fablar desto solamente que se ha fecho este viage que fué así de corrida, que pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro cuanto hobieren menester, con muy poquita ayuda que sus altezas me darán: agora especería y algodon cuanto Sus Altezas mandaran cargar, y almastiga cuanto mandaran cargar; é de la cual fasta hoy no se ha fallado salvo en Grecia y en la isla de Xio, y el Señorio la vendo como quiere, y lignaloe  cuanto mandaran cargar, y esclavos cuantos mandaran cargar, é serán de los idólatras; y creo haber fallado ruibarbo y canela, e otras mil cosas de sustancia fallaré, que habrán fallado la gente que allá dejo; [...]

Bartolomé de las Casas (Sevilla 1474-Madrid 1566):

Fragmento de la obra Brevísima relación de la destrucción de Indias

“No y mil veces no, ¡paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza! Sólo existe un Dios, único y verdadero para todos los pueblos, indios, paganos, griegos y bárbaros. Por todos sufrió muerte y suplicio. Podéis estar seguros de que la conquista de estos territorios de ultramar fue una injusticia. ¡Os comportáis como los tiranos! Habéis procedido con violencia, lo habéis cubierto todo de sangre y fuego y habéis hecho esclavos, habéis ganado grandes botines y habéis robado la vida y la tierra a unos hombres que vivían aquí pacíficamente… ¿Creéis que Dios tiene preferencias por unos pueblos sobre los demás? ¿Creéis que a vosotros os ha favorecido con algo más que aquello que la generosa naturaleza concede a todos? ¿Acaso sería justo que todas las gracias del cielo y todos los tesoros de la tierra sólo a vosotros estuvieran destinados?” [...]  “Yo creía que los negros eran más resistentes que los indios, que yo veía morir por las calles, y pretendía evitar con un sufrimiento menor otro más grande”… Su proyecto había sido “un error y una culpa imperdonable, que era contra toda ley y toda fe, que era en verdad cosa merecedora de gran condenación el cazar a los negros en las costas de Guinea como si fueran animales salvajes, meterlos en los barcos, transportarlos a las Indias Occidentales y tratarlos allí como se hacía todos los días y a cada momento”. […]“en estas ovejas mansas… entraron los españoles, desde luego que las conocieron, como lobos e tigres y leones cruelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, e hoy en este día lo hacen, sino despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas, y destruillas por las extrañas y nuevas y varias e nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad.” [...]  “todo el oro, plata, piedras preciosas, perlas, joyas, gemas y todo otro metal y objeto precioso de debajo de la tierra, o del agua o de la superficie que los españoles tuvieron desde tiempo en que se descubrió aquel mundo hasta hoy, salvo lo que los indígenas… concedieron a estos en donación o gratuitamente o por razones de permutación en algunos lugares voluntariamente, fue robado todo, injustamente usurpado y perversamente arrebatado; y, por consiguiente, los españoles cometieron hurto o robo que estuvo y está sujeto a restitución”. (De las Casas. De Thesauris. 1563)

Bartolomé de las casas. en defensa de los indios

Muy poderosos y soberanos señores:

El obispo que fue de Chiapa besa a V. A las manos y suplica tengan por bien oír lo que dijere, etc. AV. A. ya consta, y a toda España y por todas las Indias es notorio, como los muchos años que ando en esta (real corte) y ante este Real Consejo de las Indias, negociando y procurando remedio de las gentes y naturales de las que llamamos Indias y que cesen los estragos y matanzas que en ‘ellas se hacen contra toda razón y justicia. Y puesto que la voluntad de los Reyes que en estos tiempos han reinado y sus consejos ha sido proveerlos de justicia y conservarlos en ella, y no consentir que les fuesen hechos daños y agravios, y así lo han mostrado por sus muchas leyes y provisiones, pero llegadas allá no se han cumplido por la grande y desmedida codicia y ambición de los que allá han pasado, mayormente de los que a aquella gente han ido a gobernar, porque los unos y los otros siempre han engañado a los reyes con muchas y diversas falsedades, y no avisando de cómo aquellas gentes padecían, por los insultos que en ellas se hacían y el mal gobierno que desde el principio se les había puesto, pretendiendo sus propios intereses solos, y otros por la misma causa con rebeliones, alborotos y desobediencias que han cometido contra la fidelidad que debían a su rey natural. Y así, de días en días, y de años en años, se han ido entablando y arraigando y olvidando las dos especies de tiranía con que habemos asolado aquellas tan innumerables repúblicas: lo uno en nuestra primera entrada que llamaron conquista, en aquellos reinos, no nuestros sino ajenos, de los reyes y señores naturales en cuya pacífica posesión los hallamos. La otra fue y es la tiránica gobernación. . . y porque los reyes son obligados en cuanto en sí fuere a quitar los impedimentos temporales que estorban la salvación de sus súbditos ( . . . ) . . . convenía se vean y examinen las conclusiones que yo tengo aparejadas para ello. . .

La primera, que todas las guerras que llamaron conquistas fueron y son injustísimas y de propios tiranas. La segunda, que todos los reinos y señoríos de Indias tenemos usurpados. La tercera, que las encomiendas o repartimientos de indios son iniquísimos y de per se malos, y así tiránicos y tal gobernación tiránica. La cuarta, que todos los que las dan pecan mortalmente, y los que las tienen están siempre en pecado mortal, y si no los dejan no se podrán salvar. La quinta, que el rey nuestro señor, que Dios prospere y guarde, con todo cuanto poder Dios le dio, no puede justificar las guerras y robos hechos a estas gentes ni los dichos repartimientos ni encomiendas, más que justificar las guerras y los robos que hacen los turcos al pueblo cristiano. La sexta, que todo cuanto oro y plata, perlas y otras riquezas que han venido a España, y en las Indias se trata entre nuestros españoles, muy poquito sacado, es todo robado. Digo poquito sacado, por lo que sea quizá de las islas y partes que ya habemos despoblado. La séptima, que si no lo restituyen lo que han robado y hoy roban ,por conquistas y por repartimientos o encomiendas y los que de ello participan no podrán salvarse. La octava, que las gentes, naturales de todas las partes y cualquiera de ellas donde habremos entrado en las Indias tienen derecho adquirido de hacernos guerra justísima y raernos de la haz de la tierra, y este derecho les durará hasta el día del juicio. Estas conclusiones prueba el autor larguísimamente en el libro que dio a Su Majestad.

LITERATURA DE LA COLONIA Y LA INDEPENDENCIA

Contexto histórico – social

En América, el mundo contemporáneo está permanentemente en contacto con la herencia que dejaron los años en los que se consolidaron las colonias españolas en la América Hispánica; basta con observar la arquitectura de los pueblos, las ciudades y sus calles, sus iglesias y todo el arte religioso que éstas suponen, sus plazas y parques centrales, así como algunas de sus más antiguas viviendas.

Desde los primeros años de establecidas las colonias, el territorio conquistado por España comenzó a ser organizado de acuerdo con la división del territorio que se había consolidado durante los año precolombinos. Es decir, los imperios indígenas que encontraron los españoles les sirvieron de guía a los hombres que se encargaron de gobernar colonias en América. Por esta razón, el territorio continental se organizó en cuatro grandes virreinatos: el de México, en los territorios del Imperio Azteca; el de Perú, en territorios de los Incas; el de Nueva Granada (parte de la actual Colombia), en los territorios de los Chibchas y de la amplia región donde supuestamente estaba El Dorado (lo que hoy corresponde a Colombia, Ecuador, Venezuela y Guayana); y del Río de Plata, que hoy corresponde a Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay. Cada uno de estos virreinatos tuvo su centro administrativo, desde el cual el virrey, máxima autoridad en las colonias, controlaba la larga lista de funcionarios: gobernadores, encomendados y representantes de la Iglesia. En el caso de la Nueva Granada, Santafé de Bogotá fue el centro administrativo.

Contexto Literario

La actividad literaria durante los períodos de la colonia y la independencia en Colombia, se caracterizó por ser de tipo religioso durante los años de establecimiento y desarrollo del Virreinato de la Nueva Granada, para luego sufrir un cambio importante durante los años de las guerras de independencia. Durante estos años el énfasis en la producción literaria pasó de la religión a la ciencia; de la literatura de inspiración pedagógica y clerical, a aquella de corte filosófico y científico.

De otro lado, los escritores  más importantes, que junto con un número significativo de cronistas escribieron la literatura en Colombia durante los años de la colonia, fueron Juan Rodríguez Freyle, escritor de “El Carnero”, y Hernando Domínguez Camargo, quien le dio pinceladas barrocas a los principios de la literatura colombiana.

Cambios literarios

Las transformaciones de las formas y los contenidos en la literatura de esta época están enmarcadas en un cambio más significativo para la historia del país: el cambio político, ideológico y social que produjeron tanto la decadencia de las colonias, como las guerras de la independencia.

Formas: Para esta época surge “el romancero”, nombre bajo el cual se agrupan las composiciones en verso, de origen popular y anónimo, llamadas romances; que aunque siendo un fenómeno común al continente europeo, se aplica por excelencia a las composiciones españolas por su gran difusión. Los romances en sus orígenes tenían una estructura definida: la medida de sus versos era de dieciséis sílabas, divididas en dos medios versos de sílabas cada uno. Después de un tiempo se hizo común el emplear solamente versos de ocho sílabas (octosílabos). El romance pasó a ser la expresión artística en verso más importante entre los poetas latinoamericanos de la época. Por otro lado, se perpetúa la crónica pero en ella se tratan ya otros asuntos urbanos.

Contenidos: Ya posesionados los españoles de estos territorios y fundadas las principales ciudades y las sedes administrativas en la época de la Colonia, aparece una crónica urbana, que ignora el paisaje para presentar lo que sucede en aquellas nuevas ciudades, teniendo como elemento principal el escándalo social. Otro de los temas abordados es la nueva noción del mundo, considerado en los escritos de la generación de la independencia, en donde la ciencia y las ideas de libertad que en Europa habían aparecido en el siglo XVI, se convirtieron en protagonistas del cambio que se desarrollaba en la América Hispánica.

BIBLIOGRAFÍA

Fray Bartolomé de 1as Casas,. en obras escogidas.. de Memorial al Consejo de Indias.., hacia 1.565.. Madrid. B.A.E. pp.536 y ” Tomado de LOPEZ CORDON, M.V. y MARTINEZ CARRERAS. J.V., .i Análisis y comentarios de textos históricos, “T. n, pp, 47-49

Recopilación extraída de:

Riveros Grajales, Manuel Neftalí (1999). Español y Literatura 8º. Bogotá: Editorial Santillana siglo XXI,  p. 256

“El Pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla

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